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Todos los trucos para sobrevivir la cuesta de Enero

Ha llegado 2020 y con él la temida cuesta de enero. Aunque recibimos cada año nuevo con los brazos abiertos, llenos de esperanza y cargados propósitos que esperamos cumplir, el año nuevo a su vez nos recibe con los excesos de la Navidad y las carteras un poquito más vacías después de tantas cenas y regalos. Y ahora que ya estamos a mediados de mes, las repercusiones de las fiestas se empiezan a notar, ¡y tanto! 

Si queréis ajustar un poquito más el presupuesto, ¡que no cunda el pánico! Nos hemos propuesto elaborar una guía con la que podáis sobrevivir este mes pero sin dejar de lado vuestra nutrición. ¡Empezamos!

Cocina de aprovechamiento: las costumbres que no se pierden

La cocina de aprovechamiento es una técnica que casi se parece más a una filosofía de vida. Consiste en sacar el máximo partido de todos los ingredientes que forman parte de cualquier plato que cocinemos así como los ingredientes que hayan sobrado para no echarlos a perder ni tirarlos a la basura.  Nuestras formas favoritas para dar buen uso a los restos de la comida es realizar guisos o platos de cuchara (tales como lentejas, garbanzos, etc) y elaborar distintos platos de pasta

Puedes reutilizar los recortes o sobrantes de distintos tipos de carne que no se usen en los platos cotidianos para completar diferentes guisos. En el caso de la ternera, por ejemplo, podemos preparar un ragout clásico con verduras (cebollas, guisantes, zanahorias y patatas). Si hemos comido pollo asado, podemos emplear el pollo sobrante en hacer unos ricos sándwiches fríos de pollo, tomate, lechuga y mahonesa o unas judías blancas con pollo que nos aportarán las proteínas e hidratos de carbono que necesitamos.  

Para los restos de carne de cerdo, lo mejor es cortarlos en taquitos y servirlos con verduras y salsa como en el caso de este plato de cerdo con piña o preparar unos ricos tacos de cochinita pibil. Si por el contrario has realizado o vas a realizar un guiso que incluya legumbres, siempre puedes cocer más cantidad que puedas emplear para elaborar una rica ensalada de legumbres como esta o bien una ensalada de garbanzos.

Y ya para finalizar, el arroz y la pasta acompañados de cualquier elemento que no hayas podido consumir por sí solo son un acierto seguro. En la zona de levante por ejemplo es típico hacer arroz al horno que normalmente aprovecha el caldo, las patatas y los garbanzos del cocido y se añade algo de carne (como tocino) para culminar la receta. Si realizáis pisto en casa, en lugar de cocinar la cantidad justa siempre podéis hacer un par de raciones más y fusionar las verduras con especias aromáticas y tomate triturado para echar como condimento a un buen plato de pasta. Lo mismo sucede con la carne picada que no sabemos cómo utilizar: emplearlas como relleno de unos buenos canelones o formar albóndigas con perejil y ajo con las que acompañar unos espaguetis siempre es un acierto.  

Los trucos de la abuela que nunca fallan

Si no hay mejores croquetas ni mejores guisos que los que hace tu abuela, ¡por algo será! Nuestras abuelas tienen los mejores trucos a la hora de elaborar platos e ir a la compra, pero las prisas y la falta de conciliación laboral en la actualidad provoca que muchas de sus prácticas habituales se estén dejando de lado. ¡Repasamos unas cuantas!

  • Planifica las comida. Si realizas un menú semanal, apuntando los platos que quieres realizar esa semana, comprarás lo que necesitas y evitarás gastos innecesarios o compras “por si acaso hago este plato” o “por si no tengo nada que cenar mañana”. 
  • Reserva y congela. Una infinidad de platos se pueden congelar para consumir más tarde. Si realizas uno de los platos de lasaña o canelones que mencionábamos antes, no tires el sobrante: congélalo en un envase de cristal y listo para llevar a la oficina la próxima vez.
  • Compra poco, pero más a menudo. Si nos fijamos en las costumbres de nuestros abuelos, veremos que una de ellas es ir a hacer la compra al mercado todos los días adquiriendo menos productos, al contrario que la tendencia actual de realizar una compra muy grande en el supermercado que nos dure varios días. Esta práctica tiene dos beneficios: conseguir productos frescos (y locales, ya que la mayor parte de las veces acuden a realizar la compra al mercado local y no a grandes superficies) y conseguir que la comida no se eche a perder.
  • Elegir alimentos de temporada. Esto puede parecer obvio, pero a menudo se nos olvida tenerlo en cuenta para planificar las comidas que vamos a cocinar en casa ya que por regla general estos alimentos se pueden adquirir a un precio más bajo. Es recomendable informarnos sobre cuáles están de temporada, para pensar antes de ir a la compra en qué platos incluirlos y elaborar el menú (ahora que estamos en enero, las manzanas, alcachofas, espinacas, acelgas y la calabaza son algunos de los alimentos que puedes adquirir de temporada). 

Planifica, reinventa y elabora menús completos

Para mantener una nutrición equilibrada, antes de hacer la compra piensa en aquellos ingredientes que puedes integrar en más de un plato a lo largo de la semana. Te damos un ejemplo: al adquirir verduras como calabacín, espinacas, cebolla dulce, champiñones y tomates puedes realizar tres platos. 

El primero sería una ensalada de espinacas acompañada de la cebolla dulce y tomate. También puedes agregar maíz en conserva y zanahoria o remolach para completar. Con los champiñones puedes elaborar un plato de pasta acompañado de tomate frito que puedes hacer en casa desde cero con los tomates y algo de ajo y con las verduras que te resten, el calabacín, un poco de atún y el tomate frito sobrante, ¡una empanada riquísima para variar un poco! Piensa en todos aquellos ingredientes que puedes utilizar en más de un plato y combínalos para no tirar nada.

Si lo que te falta es tiempo para ponerte manos a la obra, entonces te podría interesar unirte a la tendencia del batch cooking. También llamado meal prep, básicamente consiste en planificar el menú de la semana pensando en todo aquello que hay que cocer, freír o preparar para hacerlo en un solo día e ir combinando todos esos elementos a lo largo de la semana. Esta metodología no solo nos ayudará a ahorrar en la cocina, sino también a evitar el consumo de ultraprocesados y comida preparada de última hora. Así, dedicaríamos un único día (por ejemplo, los domingos) a cocinar todos los elementos que formen parte de nuestro menú semanal para luego combinarlos entre sí (y con otros crudos si es preciso) a lo largo de la semana. Mantente atento a nuestro blog porque próximamente te daremos todas las claves para poner en práctica el batch cooking.

En resumen, las claves para que la cuesta de enero no nos cueste tanto son planificar el menú semanal con antelación, combinando distintos ingredientes comunes que tengan alto valor nutricional y aprovechando toda la comida que nos sobre para elaborar distintos platos.

¡Hasta aquí podemos leer!

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